Solaz de penumbra, Bosques en el mosaico lignario, Beben la congoja de la distancia Purificada entre las roquedas del calvario. Dejado yace el ocaso, Sin la rima del espíritu, Aquella azur fenestra, De menesterosas hierbas, Donde nace un épico remanso, Del blanco río, Tanto desamor, A merced del leve hastío. Solos mordiendo el pasto, Y ápteros vientos de su alma, Entre procelas de amargor y geranio. Prurito de rosas y norte, Campos y valles o vergeles, Dispuestos al llanto, Eterno manantial de d
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