Nos tomamos de la mano con naturalidad, como algo cotidiano y mis dedos se perdieron entre los tuyos con la suavidad de una caricia.
Una paz infinita nos envolvió junto aquel paraje hermoso en el que no estábamos solos y el corazón regaló acelerados ritmos, llenos de armonía.
En la soledad del cuarto fue la oscuridad mi amparo, mi boca buscó tus labios y a otro cuerpo di arrumacos con tu recuerdo en consonancia.
Supe que olvidarte no puedo, ni olvidar puedo aquel otoño …te seguiré amando…
Co
All rights reserved