Madre: Pepito, ¡haz tu cama! ¡Que no la has hecho!
Hijo: ¡Jo mamá! (Pepito, de 10 años, continúa jugando en el sofá a la nintendo)
Madre: Ni jo, ni jolines, ni jopetas, sabes que es tu obligación… (madre entra en la habitación) ¡Madre del amor hermoso! ¡Has visto que habitación tienes!
Hijo: (no responde)
Madre: (enfurecida)¡ Estoy hasta el moño ya!, todos los días lo mismo. Es que eres, eresss un desordenado y un marrano, siempre igual.
Mientras la madre suelta por su boca “sapos y culebra
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