Bueno, he llegado a la conclusión de que chatear no llega a nada. En cualquiera de sus plataformas. No hay nada más artificial y vacío que intercambiar palabras con alguien sin verle. Puede ser digerible o pasable si se tratase de un ser querido o hasta cierto punto con un contacto profesional pero por ejemplo, chatear con los colegas, dios mío, produce grandes náuseas y ganas de vomitar. Para eso están los teléfonos, bares y las calles y los burdeles o por último el correo electrónico. Puede qu
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