Tras la desaparición de Olegario, el hijo menor de Refugio, Guadalupe se siente con la obligación de ayudar a encontrarlo. Los recursos con los que cuenta para realizar la búsqueda son espiritistas y esotéricos, aunque es su
persistencia es la que la ayuda a continuar a través de los años.
Aparte del estoicismo, sus amistades con el gremio de transportistas y su convivencia con la abadesa Azul y el Obispo Wenceslao, son los elementos que vuelven llevadera su estancia en esta vida.
Siendo Guadalupe una mujer muy propia y capaz de seguir sus investigaciones, para obtener respuestas tropieza con el sistema de procuración de justicia representado por el fiscal Polanco, quien está siendo presionado para que resuelva las muertes de la ciudad y la drsaparición del secretario de economía del estado. No obstante este martirio, el brujo Gregorio busca medirse con ella para descubrir quién de los dos cuenta mayor poder.
Después de una búsqueda implacable, y tras haberse topado con el diablo en una sesión espiritual, Guadalupe descubre un grupo de secuestradores de niños y una secta satánica que los sacrifica. Los motivos son el poder y el dinero. Al final, todo eso desemboca en el hallazgo de una fosa clandestina que sirve de depósito de cadáveres.
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