Monte Lí, a unos veinte kilómetros de Xian. CCXXI A.C.
Un hombre camina tirando de su caballo, sobre su hombro lleva un hatillo anudado al palo de su azada. Ha salido de madrugada. Viste quimono corto de lino, gastado por los años y el duro trabajo. Aunque no ha amanecido, sobre su cabeza descansa el Nón lá tradicional. Bajo sus pies unas sandalias, desgastadas, tejidas con tiras de junco, pisan el suelo del humedal. Wei camina lento, tiene una larga jornada por delante hasta que se ponga el s
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