En esta obra se parte de los textos bíblicos y de la tradición cultural, para llevar a cabo una aproximación, siempre reivindicativa, a la figura del padre implicada en el Dios judeocristiano.Importancia capital tiene, sobre la usanza iracunda, justiciera y militarista, el reconocimiento de Dios como un "Padre dolorido", a causa de las infidelidades de sus criaturas, y con una constante voluntad misericordiosa; toda una manifestación de la capacidad transformadora de la divinidad, por la que el dolor ante el yerro de la Humanidad se transmuta en absoluta clemencia y redunda en potenciación de ese mismo amor.
El sentido paternal del Dios del Antiguo Testamento culmina y adquiere relevancia de primer plano en el Dios en Cristo; aspecto que se contempla desde una perspectiva esencialmente emotiva.
De especial interés para una mejor comprensión sensitiva y perceptiva, es el tratamiento icónico y artístico de la imagen del Padre y sus distintas variables a lo largo de la historia. La visualización de Dios a través de las representaciones del arte y del imaginario colectivo permite entender mejor muchas de las interpretaciones del carácter atribuido al Dios Supremo.
Se contempla, así mismo, una evaluación de los estudios más significativos y de las teorías científico-teológicas sobre la personificación de Dios y el grado de acoplamiento o desajuste respecto a la atribución de Padre.
El último capítulo supone una justificación del sentido otorgado a ese intento reivindicativo, desde la configuración del título del libro hasta las puntualizaciones necesarias para lustrar con dignidad la más hermosa de las referencias divinas, aquella que el Hijo ensalzó y glorificó: la persona del Padre.
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