A veces, seguir un camino no es una opción voluntaria. De repente, una encrucijada nos deja sin opciones para elegir y nos obliga a iniciar senderos que presumimos sin retorno inmediato, a separarnos de quienes nos acompañaban, dejando sus almas cubiertas de orfandad.
Vivir, no es otra cosa que caminar, unas veces en la más bulliciosa de las compañías, otras en la más lancinante de las soledades, persiguiendo los sueños que intentan mantener el difícil equilibrio entre lo real y lo imaginario.
Un día, de pronto, con la rapidez que se apaga una vela en un día de viento, sin darle oportunidad a la consciencia, reparamos en que hemos llegado al final del viaje.
Paco, te has ido en el más clamoroso de los silencios. No podías haberlo hecho de otra manera, es tu estilo. Lo has hecho a tu manera, pero puedo asegurarte que seguirás viviendo en el corazón de los que te recordamos. Estoy seguro que volveremos a vernos.
Un abrazo, amigo
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