Mikado Kore siempre ha estado atrapada. Tanto por las expectativas de su legado familiar como por sus propios deseos de volar libre, lejos de lo que ella considera una jaula de oro y cristal. Pero, si tuviera que definirla con dos simples palabras, “buena chica” sería quizá la mejor manera de interpretar su carácter; aún cuando ella misma aborrece ese título. Al final, todos creen saberlo todo a su respecto, pero… ¿Qué dirían si llegasen a descubrir aquella oscuridad insondable que se cobija en su pecho? Y que dicha oscuridad también se define con dos palabras muy sencillas, Shirogane Karma; un chico tan enigmático como peligroso. Poseedor de una mirada capaz de asesinar a cualquiera que se atreva a devolvérsela siquiera y, a la par, poseído por deseos perversos e ideas retorcidas que no se molesta en ocultarle al mundo; y quien parece decidido a convertirla en una extensión más de su alma.
Y así una historia de amor, la cual debería estar repleta de momentos dulces, se ve convertida en un juego enfermizo entre pasión y poder; juego en el que ambos se verán atrapados de diferentes maneras, pero a partes iguales. Pues sus corazones, aunque inexpertos, han sido ya fecundados por las semillas de un amor que, al igual que la granada que una vez unió a Perséfone con el Dios Hades, promete unirlos, incluso bajo las penumbras que albergan sus almas afines. Sin embargo, y tras que una serie de asesinatos comience a sacudir la paz habitual de todos los residentes de Tokyo; Kore se verá obligada a cuestionarse:. “¿Cuánto una mujer enamorada está dispuesta a sacrificar por su amor?”
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