Zragrojz siempre ha sido una empleada modélica: encuentra un planeta, informa a sus superiores, lo conquistan, esclavizan a sus habitantes: perfecto. Pero desde que descubrió ese diminuto planeta llamado “Tierra”, siente que no puede hacerlo. ¡La Tierra es tan mona! Y hay tantas cosas que le gustan... Las muñecas Blythe. Los libros de Neil Gaiman. El chocolate. ¡Al cuerno con su planeta! Ya va rumbo a la Tierra, feliz de ser una desertora.
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