Mi padre se llama como yo, y yo me llamo como mi hijo. Mi padre quería un hijo y durante todo el embarazo le decía a mi madre:
—María, tiene que ser un varón y se llamará como yo y cómo mi padre, José.
Mi madre no quería disgustarle .Le miraba con sus ojos castaños y poniendo su mano en la tripa le decía que palpara las patadas, que sería un hombrecito, que estaba segura.
Mi padre trabajaba desde que salía el sol hasta que desaparecía sobre las montañas que rodeaban el valle. Cultivaba tabaco
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