El presente trabajo buscará establecer la relación entre moralidad y política presente en la filosofía de Jean Jacques Rousseau. La hipótesis que postulo aquí es la siguiente: ambos conceptos mencionados mantienen entre sí una relación asimétrica por la cual el sustrato de la moralidad es la política. Considero, en otras palabras, que en el autor analizado lo moral queda subsumido a la esfera de lo político en tanto ésta es marco referencial del sentido de la praxis moral. Para intentar fundamentar esto, sostengo que la afirmación rousseauniana, presentada en el Segundo Discurso, de la corrupción de la naturaleza humana consecuente con el establecimiento de la propiedad privada y su posterior legalización a través del contrato inicuo, que establecen y privilegian ambos al individualismo personal [amour propre] por sobre el universalismo personal [amour de soi] –sentimiento este último natural, negativo y espontáneo mientras que el primero es mediado por la relación social- o lo que podríamos subrayar como el problema del mal en Rousseau, es de carácter político; así lo es también la solución que encuentra en el Contrato Social.
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