Era una noche de invierno cualquiera, todos estaban ocupados haciendo su trabajo, los niños jugaban a formar lindos muñecos de nieve, y algunas personas estaban caminando directo a sus casas. "Que extrañas son los humanos" pensaba aquel peliblanco mientras miraba por aquel ventanal de su casa, la verdad era que el no era humano, ni tampoco tenia sentimientos, pero para el así era mas fácil su vida ya que así podía hacer su trabajo sin ningún remordimiento, ni tampoco le afectaba el haber dejado su mundo, cuando termino de mirar por el ventanal se acostó en el sofá, y justo cuando estaba por dormirse alguien llamo a su puerta. Esta historia se encuentra en wattpad.
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