Alcohol. Por todas partes. Y gente.
Es bastante difícil moverse por ahí con tanta gente bailando, y más cuando vas medio borracho.
—Hey, hey. —Alguien lo llamó, y él se giró tambaleándose.
—¿Qué pasa? —Hablaba con dificultad, atropellándose con las palabras.
—Tío, apestas a alcohol. —Dijo el chico arrugando la nariz a causa del fuerte olor que emanaba Jorge de su boca.
—Hay dos como tú. —Dijo riendo y estirando la mano hacia al ante, tocando la cara de su amigo.
—Se acabó la fiesta Jorge. —Le dijo su amigo, agarrándolo del brazo. —Suficiente por hoy.
—No quiero irme aún, la fiesta acaba de empezar. —Dijo, y costaba entender realmente lo que decía.
—Pues para ti acaba de terminar. —Le dijo, llevando a su amigo apoyado en el hombro para que no cayera al suelo de narices.
—Que estoy bien. —Dijo Jorge intentando soltarse de su apoyo, y se cayó al suelo.
Iván bufó y lo levantó de un tirón. —No me obligues a cogerte en brazos. —Dijo.
—Suéltame Iván. —Ordenó, forcejeando.
Iván lo cogió en brazos y miró al frente. Mucha gente los miraba, unos reían, los miraban con molestia, otros sonriendo, otros impasibles, y otros simplemente los ignoraban, sin prestarles atención.
—¡Iván suéltame que todo el mundo nos mira! —Le gritó Jorge, molesto.
All rights reserved