El Sr. Anzelmi es un hábil jugador y único en su especie. En casinos y salas de apuestas, tiene prohibido su ingreso, solo puede acceder al casino clandestino, debido a su única y particular condición, no pierde.
Mientras se dirige a su casa, bajo una lluvia torrencial, recibe un mensaje privado informándole que hay otra persona con su mismo don. Intrigado y movido por su dote de competidor se dirige directamente hacia donde se encuentra.
Una vez dentro del casino clandestino, donde solo se accede con ingresos especiales, se produce un enfrentamiento único entre estos dos competidores, por una lado el Sr. Anzelmi elegante y sutil, y por el otro el Sr. Campos Soberbio y extravagante. Por fin se han encontrado. Alguien quien pueda quebrar su racha.
Como rige en el manifiesto de este particular casino, una vez decretado el duelo, la velada terminara con un juego de ruleta rusa, antes del amanecer.
En la última vuelta de la partida el Sr. Campos antes de apretar el gatillo y dándose cuenta que iba a perder le dice al Sr. Anzelmi, “he apostado y ganado siempre, pero nunca pensé que tu maldición seria mi gran victoria”. frase que lo marcara. Campos cae sin vida. Mientras el Sr. Anzelmi toma el arma que llevada encima y se pega un tiro.
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