I Una tarde de otoño, paseaba Flor por los alrededores del barrio que la vio crecer, absorta en los acontecimientos que abrumaban su vida, con dificultades, contratiempos y a veces incluso, con soledad. Enfrentarse a los problemas nunca es fácil. Y aunque Flor era muy pero muy inteligente, de todos modos, ese día no tenía ganas de “prender lamparitas” en el pensamiento. Ni en el suyo ni en el de nadie. Y aquella tarde, abrumada, sentía, literalmente, que la vida “se le subía a la espalda” pesán
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