Con este trabajo no se pretendió otra cosa sino mostrar y demostrar que la línea que
separa la música clásica y la música de jazz no es tan gruesa como parece, y que la
improvisación es tan sólo un aspecto más de la interpretación jazzística, si bien esta tiene un
mayor entramado estructural, armónico, melódico e interválico a tener en cuenta, y que en
muchas ocasiones parece que queda oculto tras el "estigma" de la improvisación.
Comentar que durante todo el trabajo se está haciendo referencia a la música de Bill
Evans cuando se habla de la relación entre música clásica y jazz, ya que este último engloba
un campo amplísimo, si bien es el pianista norteamericano el que aunó estas dos corrientes
como se ha ido mostrando a lo largo del cuerpo de texto.
Éste se ha ido construyendo a modo de síntesis teórica a partir de diversos estudios,
libros y tesis, casi todos ellos en inglés, ya que no existe gran información acerca del tema en
castellano, por lo que el trabajo de traducción ha resultado tremendamente importante a la par
que extenso.
Considero interesante el haber desarrollado un trabajo de estas características, ya que
suele ser un tema que puede generar controversia, y probablemente tras la lectura y análisis
del trabajo pueda observarse con otros ojos, abriendo así las mentes a otras posibilidades.
Así mismo, espero contribuir en la medida de lo posible a evitar o a disminuir futuros
juicios y encasillamientos de los estilos musicales, muchas veces con carácter peyorativo, al
menos en la música que hace referencia este trabajo, y que pueda considerarse más como una
evolución lógica de la música, que satisface necesidades expresivas y de renovación del
lenguaje (al igual que en su momento ocurría con el Romanticismo o con el Impresionismo)
que como una música diferente, con un lenguaje ajeno y cerrado a la música clásica, ya que si
así lo hiciéramos estaríamos cayendo en un grave error.
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