No apagues mi luz, dulce amor mío, que entre tus ojos, seré tu destino, buscando el fuego, en ese camino Que en cada momento, del anochecer, siendo llamarada, en todo mi ser, me sueño demonio, por enloquecer, mi piel de seda, con tu atardecer.
Dime que me quieres, dime que me amas cada día un poco, pero mucho más.
Cada vez que te miro, más te estoy deseando, Dios quiera que me digas, que me quieres tanto, "porque tu silencio, ya me está matando". No apagues mi luz, dulce amor mío, dame una rep
Creative Commons Attribution 4.0