Conversaban, sentados cerca de la orilla, bebiendo una cerveza helada tras otra. Desgranaban recuerdos de toda una vida juntos, compartiendo trabajo y placer. Siempre fueron inseparables, más que familia. A pesar de los años transcurridos, seguían unidos por lazos más fuertes que los de la sangre, que nunca quebrantaron.
Pero, había llegado el momento de jubilarse. Con la edad habían perdido facultades y no podían seguir corriendo riesgos. Ese día, celebraban su fiesta de despedida.
Al anochec
Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0