Hay personas que proyectan una larga sombra sobre sus descendientes, sin importar su altura física, se ven como gigantes, así es Doña Josefa, una mujer imponente hasta el último día de su vida, que guio a su tribal familia a través de décadas de fantasmas, brujas, naguales, juegos salvajes y el amor infinito de la familia... sí, con la chancla en la mano.
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