Ay, cuántos guilty pleasures nos ha proporcionado la televisión en nuestra vida. Aquellos tiempos en los que no teníamos adsl (¡sí, hubo tiempos en los que hasta no teníamos ni móvil ni internet! ¡El horror!) y teníamos que pillar las series en cualquier horario en el que nuestra terrible televisión quisiera ponerlas. Así conocí yo Las chicas Gilmore, maltratada por Televisión Española, repetida hasta la saciedad y, aún así, vista con alegría por mis ojitos azules. Porque, queridas mias, nunca h
Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0