Llega la lluvia como un punto y aparte,
como una promesa largo tiempo aguardada
O una espada que todavía no ha caído.
Llega primero de puntillas,
en un olor de ozono,
en un sirimiri apenas percibido
mas luego, envalentonada,
se mece en brazos de vientos furiosos,
se vuelve tempestad, trueno, granizo
y después de asustarnos resbala en los cristales
tímida y triste,
despidiendo a este largo estío.
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