Cuando tú no estabás,
a solas, me quitaba la careta, no era necesaria.
No necesitaba ocultar el bermellón en mis pómulos
Los pequeños cortes en mis labios,
La sombra marrón oscura en uno de mis ojos,
la inflamación, las lágrimas.
Tan solo una vez vi el reflejo de esa cara,
que ya no es la mia, en el espejo.
Luego cubrí todos como oculté los gritos. oculte las punzadas en las cienes los temblores, el pánico cada vez que levantabas la mano para acariciarme
y me puse la máscara de la
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