Sra Maeve, sombrera e institutriz, ha enseñado las artes de la hechicería a las mujeres de la familia Decrépitus, todas excelentes brujas. Pero Lilura...no presta atención más de 5 minutos. Vuela en un demonio piruleta gigante con perilla con un sentido del humor muy perverso. No dice los hechizos, los canta, y provoca todo tipo de efectos inesperados... ¡Un desastre! Lo peor, lo que no le deja vivir, es que no es capaz de ponérsela de sombrero porque no le cabe con esos pelos.
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