No tenía pasado del que arrepentirse
ni futuro en el que pensar
El presente era de silencio absoluto
en él, era una abstracción de si mismo
La piel fina, curtida por miles de caricias
solo devolvía frío y más silencio.
Cuantos han gritado a tu indiferencia
pero siempre miras hacia abajo
a tus pies llagados, con la vista vencida.
En fin, no es culpa tuya, es de ellos.
siempre lo he dicho, ¿Qué quieres?
¿Que te conteste un trozo de madera?
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