Bajarse en otoño es lo más común de los mortales cediéndoles terreno a los que se incorporan a la vida activa laboral, y que estos puedan ser útiles al sistema. Pero no obstante, los hay tan osados luchadores que prefieren seguir caminando para morir con las botas puestas si es preciso; pues son todavía muchos los que prefieren continuar viajando en ese tren de largo recorrido, aportando sus conocimientos y experiencia, tanto en la administración pública como en la privada como opción voluntaria, pues la ley se lo permite. Tal es el caso de empresarios, actores, artistas, creadores de arte como pintores, escritores, novelistas u poetas; osan seguir adelante en ese viaje a lo desconocido, aplazando el bajarse en el andén de su otoño de la vida; que sería lo más habitual para poder disfrutar de esa estación del resto de los años que nos resten.
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