El desconchado cartel aún permitía leer el eslogan que hizo famoso el negocio familiar: “Elevamos sueños”. Durante tres décadas, el padre de Mateo se había ganado la vida tripulando un globo aerostático, cuando la gente aún tenía ilusión por ver el mundo desde un lugar privilegiado.
Hacía algunos años de eso, y habían pasado muchas cosas. El progreso y las tecnologías dejaron sin clientes el negocio, Mateo perdió a su padre de un infarto, y tuvo que malvender muchas cosas del negocio para subsi
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