Luis Riquelme, el dueño del restaurante más importante de Segovia, acaba de morir de intoxicación en su propio restaurante. En una noche de ventisca, el embalsamador Córdoba es llamado por su funeraria “La última voluntad” para preparar su cuerpo. Después de buscar toda la información que necesita del informe, vacía el local de gente para disponerse a realizar su trabajo. En el proceso corta una parte del corazón. Tras terminar todos los procesos que el cuerpo necesitaba, Córdoba espera a que sean las tres y treinta y tres de la mañana, momento en que vuelve a meter el trozo de corazón y así consigue devolver a Luis Riquelme a la vida, pero tan solo durante diez minutos, en los cuales Córdoba le explicara toda la verdad de su muerte, para darle la última decisión de su existencia. Luis no había muerto por un accidente que le produjo la muerte por intoxicación alimenticia, al encontrarse cacahuetes a los que era muy alérgico en su comida, la verdad era que todo había sido planeado por su yerno Machado, quien quería quedarse con todos los negocios que heredaría Inés, la ahora hija huérfana de Riquelme. Tras revelarle toda la verdad de su muerte, Córdoba le explica que está obligado a ofrecer un último trato, como el que Vigía, el Dios creador, le ofreció para dejarle vivir tras ser herido de muerte en combate, pero a cambio tenía que ofrecer un último trato a los muertos que le llegarán. En este caso concreto, Córdoba le promete alejar a su yerno de la vida de su hija, pero a cambio de que Luis no podrá volver a ver a María, la mujer de su vida, quien murió hace ya veintiocho años en el parto de su hija Inés. Luis intenta negociar con el embalsamador para que le mejore las condiciones del trato, pero es solo una pérdida del poco tiempo que le ha concedido y que además enfada a Córdoba, lo que podría terminar en perder a la vez los dos beneficios que se están ofreciendo, haciendo que no pueda volver a ver a María y que Inés se tenga que quedar toda la vida con el hombre que asesinó a su padre. A pesar de todo lo que intenta Riquelme, solo puede elegir una cosa. O salvar a su hija en vida, o ver a su mujer en muerte. Decide salvar a su hija y Córdoba acepta esto, enviándole de nuevo al mundo de los muertos y mandando el informe de investigación a un periódico, metiendo a Machado en la cárcel, pero con una Inés que se ha quedado sola. El doctor Córdoba vuelve a estar en su oficina, leyendo más informes y vuelve a marcar otro.
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