Jesucristo, el Maestro bueno, nos enseña en los evangelios las piezas clave para comprender la importancia que tiene saber diferenciar las características del Reino de Dios, conocido también como el Reino de los Cielos, de las del mundo en que vivimos de forma temporal. Esto es relevante porque el Reino de los Cielos es Eterno, y nuestra estancia en él comienza con nuestro nacimiento, mientras que el de aquí es temporal, pero sus consecuencias pueden ser eternamente determinantes para nuestra Alma.
El Reino de los Cielos es el objetivo de Jesucristo para nosotros, Él aceptó dar su Vida para Salvarnos. Las Bienaventuranzas forman parte de esas piezas clave para entender la premura de que nosotros entremos, por la fe, en el Reino de Dios. Pero no solo eso, sino que una vez hayamos entrado en la nueva forma de vida con el Espíritu de Dios, tengamos también la misma premura en comunicarlo a los demás, a toda persona a nuestro alrededor, porque es la única esperanza antes de que les sean pedidas sus Almas.
El autor trata con esta obra de acercarnos a esa parte tan importante del Sermón de Jesús en la Montaña, Las Bienaventuranzas. Por lo tanto, acerquémonos y escuchemos atentos a Jesús.
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