Salva (60) se levanta con los mensajes de felicitaciones a Marga (58) en el grupo familiar. Hoy es el primer cumpleaños desde que se divorciaron. Salva no sabe muy bien cómo actuar, nada nuevo para él por otro lado. Su torpeza para comunicarse aparece durante el día cuando su hija, Alicia (16), se encierra en su cuarto tras leer un mensaje de su novio y Salva se queda paralizado, o cuando su hijo, Jaime (26), le pregunta si ha escrito a Marga y él rehuye la conversación. Salva, triste, frustrado y perdido, decide hacer lo que mejor se le da: cocinar.
Mientras Jaime habla con Alicia, Salva prepara unas suculentas lentejas con maestría y mucho mimo. Salva fluye en la cocina como le gustaría hacerlo al expresarse. La confianza que gana cocinando le anima a llamar a Marga, pero salta el contestador y su semblante se oscurece de nuevo. Ni siquiera los elogios de sus hijos hacia sus lentejas le levantan el ánimo. No remonta cuando sus hijos se marchan a la celebración de cumpleaños y decide quedarse en casa, pero les da un táper de lentejas para Marga.
Salva pasa la tarde revisando álbumes viejos, donde la misma fotografía de cumpleaños se repite cada año, en ese mismo salón. El paso del tiempo se aprecia en Jaime, Alicia, Marga y él. Salva observa las fotos, hasta que suena el teléfono. Es Marga. Hablan de ellos, de sus hijos, de las lentejas. Su conversación deja claro que ahora las cosas son diferentes, pero siguen siendo una familia y cada uno aporta a su manera. Salva deja caer que ahora les falta una foto y Marga recoge la indirecta, aceptando honrar la tradición. Salva sonríe por fin y apunta que él puede volver a hacer lentejas.
Guion por Raúl Vallejo Herrero.
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