(Desde la conjunción copulativa)
Ni para vino tiene la pobre de la esquina
y ni pincha ni corta su vida inalterable;
ni por asomo, nadie, le deja una propina
y ni por esas, muestra, su gesto más amable.
Y ni unos ni otros saben, ni sospechan su vida
y ni qué decir tiene que fuera un qué sé yo…
Porque no soy de piedra, le dejo mi comida
y ni que fuera muda, ni las gracias me dio.
No es ni mucho ni menos, ni que fueran patatas
era un pollito asado de fino comedor;
ni mirarlo siquiera, ¿mi comp
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