Me regaló el cine, la mejor vida.
Canté un día con Fred Bajo la Lluvia,
con Jack Lemmon me disfracé de rubia,
para ir en Busca del Arca Perdida.
Después silbando, crucé el Kwai a nado,
me bauticé con el mejor Padrino,
mientras al volante del Gran Torino,
veía a Al Pacino tras su abogado.
Junto a John Wayne cabalgué de vaquero,
tomé en Casablanca el avión urgente,
y huyendo de las flechas de Errol Flynn,
y sin ser ni Oficial ni Caballero,
me escondí en la rejilla con Torrente
para ver la braguita
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