Déjame aclararte algo desde el principio, sin adornos y sin lenguaje bonito: este no es un
libro para “aprender del Espíritu Santo”. Para eso ya hay suficiente información, sermones,
videos y frases sueltas circulando por todos lados. Este es un libro para volver a tener una
relación real con Él. Y digo “volver” porque muchos no están lejos… están desconectados.
Siguen creyendo, siguen sirviendo, siguen hablando de Dios, pero ya no caminan con Él
desde el centro.
Hay demasiadas personas que creen, pero no caminan. Saben verdades, pero no viven
guiadas. Tienen doctrina, pero no dirección. Oran, sí, oran… pero no escuchan. Hablan
mucho delante de Dios, pero casi nunca se quedan en silencio para dejarlo hablar. Sirven,
trabajan, se esfuerzan, cumplen, pero por dentro están vacías. Vacías de descanso, vacías
de gozo, vacías de claridad. Tienen Biblia, pero no tienen paz. Conocen versículos, pero no
saben cómo soltar el control. Y eso desgasta más que cualquier pecado visible.
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