Cariño,
Me parece que no deberías permitirte el lujo de permanecer tanto tiempo molesta, aunque sea para no terminar en «ojos rojos» y en «almarrota». Que esto del rencor y del orgullo sale muy caro, chica, que ya sabes lo que le ocurrió a mamá. Que empezó cobijando penas—y como te descuides las cabronas se reproducen como conejos—y terminó por desahuciar sus alegrías porque no había sitio para más. Y que luego no le salían los números, nena, porque ya te he dicho que el dolor es muy caro y te d
All rights reserved