Cuando habitualmente aludimos a la inteligencia de una persona, hacemos referencia implícitamente a unas capacidades cognitivas o mentales, a una capacidad de manejar la información que tiene que ver con el razonamiento, la memoria, el factor verbal, el espacial y el numérico. Sin embargo, las emociones, los afectos, los estados de ánimo y los sentimientos son una parte de la condición humana muy importante.
Ambas inteligencias, la inteligencia emocional y la cognitiva son necesarias y compleme
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