Érase una vez una mariposa muy linda, de hecho era la más bella en-tre todas las mariposas del bosque y ella lo sabía, lo que le hacía mirar al resto con desdén al saberse la más hermosa.
Cada vez que todo el grupo se acercaba al lago a beber, ella se que-daba siempre al final mirando su propio reflejo en las cristalinas aguas sin hacer caso a todos los demás.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0