Hace poco veía el anuncio de un coche de gama alta donde se comparaba la vida en función de aburrirse coleccionando sellos o, todo lo contrario, de vivir una vida intensa, la vida como una aventura permanente que hay que exprimir hasta la última gota (con el coche, claro), es decir, la vida al servicio de la adrenalina. Esta triste comparación del anuncio es propia del exceso en el que vivimos. Exceso de inmediatez, exceso de información, exceso de vivir la vida como si se nos escapara a cada in
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