A manos de Isabel llega el diario de una niña que no creció. Es entonces cuando no puede evitar iniciar una investigación que quedó parada varias décadas atrás. Su motivación: dar fin a los turbios intereses y acciones que se iniciaron mucho antes de que ella naciera. Para ello, se hace pasar por quien no es y colabora con personas a las que no habría podido conocer en otras circunstancias.
En la noche de un callejón, un mono cuelga de una soga, sosteniendo una lámpara que ilumina a una diminuta figura arrodillada, buscando algo en la penumbra, bajo la mirada atenta de un husky.