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Nuestro refugio
12/17/2025
Antonio Alegre Montilla
Antonio Alegre Montilla
,
Antonio Alegre Montilla
,
Nos conocimos entre pasillos,
dos cuerpos heridos, dos cicatrices,
pero la vida no entiende de miedos,
nos enseñó a abrazar el dolor.
Tus ojos, un faro en la tormenta,
tu risa, el único refugio
en un mundo que no puede ver,
más allá de lo que es visible.
Y a pesar de los días grises,
de las batallas contra el viento,
nos tomamos de la mano
y creamos nuestro propio cielo.
Años y años, juntos, resistiendo,
las cicatrices hablan, pero no nos definen.
Nos casamos para toda la vida, con las heridas,
y hoy, seguimos siendo el uno para el otro.
Nuestro amor, más fuerte que el tiempo,
en cada caída, nos volvemos a levantar,
y siempre encontraremos la fuerza
porque nuestro refugio es el uno al otro.
Tú y yo, dos piezas de un rompecabezas,
el destino nos unió en la batalla.
Los años pasaron, y aunque marchitados,
el amor nunca envejece.
A veces la rutina nos deja sin aliento,
pero siempre volvemos a empezar,
porque si hay algo que no perdimos,
es nuestra capacidad de amar.
Y aunque el cuerpo se canse, el alma no se rinde,
porque cada día que pasa,
nuestro amor se hace más fuerte.
Años y años, juntos, resistiendo,
las cicatrices hablan, pero no nos definen.
Nos casamos para toda la vida, con las heridas,
y hoy, seguimos siendo el uno para el otro.
Nuestro amor, más fuerte que el tiempo,
en cada caída, nos volvemos a levantar,
y siempre encontraremos la fuerza
porque nuestro refugio es el uno al otro.
Y si alguna vez el silencio grita,
yo te escucharé, siempre te escucharé.
Y si alguna vez la esperanza se esconde,
serás mi luz, siempre serás mi luz.
Porque no importa lo que venga,
nos tenemos el uno al otro.
No hay sombras que puedan separarnos,
no hay fuerza que nos detenga.
Años y años, juntos, resistiendo,
las cicatrices hablan, pero no nos definen.
Nos casamos con la vida, con las heridas,
y hoy, seguimos siendo el uno para el otro.
Nuestro amor, más fuerte que el tiempo,
en cada caída, nos volvemos a levantar,
y siempre encontraremos la fuerza
porque nuestro refugio es el uno al otro.
Porque nunca habrá tormenta que apague
lo que juntos hemos construido,
no hay nada que nos detenga,
porque tú y yo, Maricarmen y Fernando… somos el uno al otro.
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