Me ciega mi fe
Subo temblando,
por tu talle frío.
Veo hilos de luz,
tus patas tensas
como el fulgor del vidrio.
Me ciega mi fe,
no sé si eres mi enemigo.
Me muerde tu resplandor,
hasta lágrimas me parecen que caen;
veo en ellas mi reflejo,
y entonces descubro
que no tengo miedo.
All rights reserved