La tradicional negativa de nuestra clase política a depurar sus responsabilidades por fenómenos de corrupción institucionalizados antes de que se pronuncien los Tribunales de Justicia –avalada en gran medida por el electorado, todo hay que decirlo- nos va a proporcionar el espectáculo del primer juicio oral en España en el que se juzgará nada menos que a dos ex Presidentes de una Comunidad Autónoma acusados no de haberse enriquecido personalmente con prácticas irregulares, (como sería el caso d