La idea de este proyecto es completar esa idea original de Chillida de instalar un órgano natural en el “Peine del Viento” y hacerlo desde el respeto a su obra y legado.
Para ello, se propone poner en marcha una instalación sonora/musical que, mediante una serie de sensores colocados en los 7 orificios existentes, un pequeño equipo informático y altavoces integrados en el paisaje, sea capaz de reproducir diferentes sonidos en reacción al caudal de aire de los 7 orificios. De esta manera se creará una obra musical única, viva e irrepetible en cada momento, una poesía sonora creada por la propia naturaleza, añadiendo una dimensión auditiva al diálogo entre arte y naturaleza que ofrece el Peine del Viento.
Los sonidos utilizados no serán cualquier sonido, ya que se obtendrán a partir de diferentes esculturas del artista. Chillida siempre trabajó desde la honestidad, también a la hora de elegir los materiales para sus escultura, materiales y formas que definían el contorno del vacío, la verdadera obra. Pero ese vacío en realidad está lleno de aire por el que se propaga el sonido, convirtiendo a este en un antagonista de la propia obra. Así cada escultura junto con el vacío que genera crea un sonido único y exclusivo.
De esta manera, en un modo simbólico pero también físico (el sonido no deja de ser ondas mecánicas propagadas por el aire), el Peine del Viento se convertirá en punto de unión de muchas de sus obras, creando una comunión entre todas ellas, el público y la naturaleza. Será un lugar donde el viento tenga voz. Donde cada día suene diferente. Donde la obra de Chillida se contemple también a través de la escucha.
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