El clima político se ha enrarecido y eso es indiferente si es en USA, México y Costa Rica. Se ha perdido la civilidad y respeto, permitiéndose todas las partes dejar de lado las buenas formas, en busca de un cambio, como si eso fuera tener diferentes posturas políticas a las de siempre, sin embargo, estos dogmas, los pensamientos siguen siendo iguales en todos los puntos de vista.
Hoy vemos a los países que defendían la democracia, según ellos, transformándose en lo que supuestamente detestaban porque sus representantes perdieron la civilidad.
La democracia es un intercambio civilizado de ideas, o debería serlo, para escoger quién va a dirigir al grupo, quien sea escogido debería tomar en cuenta todas las opiniones, pero el proceso descivilizatorio que se ha puesto en marcha no solamente merma el respeto, destruye nuestra civilización y nos lleva a un individualismo que odia al grupo. Como si tu familia, ciudad o país no fuera un grupo de personas que deben convivir.
Hobbes dice que en el estado de naturaleza el hombre es el lobo del hombre. La violencia es parte de la naturaleza y la naturaleza no es civilizada. La Civilización nos ayuda a sobrevivir, nos ponemos de acuerdo, convivimos y nos sobreponemos a esa violencia natural en bruto y moldeamos un mundo en el que queremos vivir, en el que vale la pena vivir, convivir. No ese espacio lleno de violencia, odio y miedo donde solo el más fuerte sobrevive.
La guerra y la represión son lo que siempre se han llamado actividades de "regímenes", quitar los derechos que con tanta dificultad se han ganado es la marca de un "régimen", y es como perece una democracia. La dictadura y la violencia de una estructura gobernante nace cuando rompemos ese acuerdo de convivencia y sacrificamos los derechos que tanto nos costó ganar.
¿Queremos ser parte de un régimen o queremos ser parte de una democracia? Esa es la pregunta de fondo, no otra.
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