'La felicidad era alta'
Sobre el lecho inmemorial la yerba se ondula en abundancia, verde y dorada, con su luz y a veces con su sombra, amamanta la vida que nunca se olvida de volver a brotar.
Un día decidí cambiar de visiones, de hogar en cenizas, de mundo acostumbrado.
Decidí volver a ser yo sin temor a la pérdida, de mirarme sin prisa, de volver a imitar a las aves...
Cuando llegué
a este lugar
no sabía nada
de tu sonrisa.
La primera vez
que la vi, enmudecí,
impresionada
por su belle
All rights reserved