Siempre ha existido un enlace entre las disciplinas matemáticas y las filosóficas. Sin embargo, un nuevo camino a la investigación de las ciencias se disoció de la filosofía, siguiendo sus respectivas trayectorias por senderos distintos. Las investigaciones modernas han venido a comprobar este principio.
En este estudio, Diego Ruiz realiza un análisis acerca de la uranografía y los orígenes del sistema solar, paseándose alrededor de dos hipótesis: la de Laplace y la de Faye, científicos que cultivaron la astronomía, bajo lo que en aquella época significaba medir, indagar y estudiar los movimientos celestes.
Según las últimas teorías, somos polvo de estrellas y eso nos une a todo el Universo. Los modelos cosmológicos son algo intrínseco a la cultura humana, la necesidad de darnos a nosotros mismos una explicación respecto al origen de las cosas movió a Ruiz a realizar este trabajo. De sus explicaciones podremos también inferir conclusiones posibles respecto al destino del Universo y el de nuestra existencia.
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