Sarah y Joe se han recién mudado al apartamento de sus sueños, finalmente todos los años de esfuerzo que han puesto en su relación de pareja, y de manera profesional, han labrado sus frutos.
Para Joe quizás no sea del todo lo soñado, pues tener que ser taxista, con una maestría en Literatura Comparada, no es el deseo de un intelectual, pero si no fuese por el carro y su oficio de chofer, no habría logrado lo que ahora tiene: un mejor lugar donde vivir.
Sarah por el contrario se siente más cómoda que nunca, su trabajo a distancia, ahora está garantizado, se podrá realizar desde la comodidad de un verdadero hogar.
Para ambos, a fin de cuentas, todo en este momento son: Buenas noticias.
El temor de perder lo obtenido, yace latente, y aunque en 7 años de pareja, jamás había sido una discusión el llegar a ser padres, la noticia del embarazo de Sarah, intervendrá en un momento sobretodo, inoportuno.
La anciana Cinzia, dueña del apartamento, dejó muy claro en la firma del contrato que nada de niños. Ahora la pareja, tendrá que buscar una forma de lidiar con la situación; cuando la información de su embarazo se filtre por el grupo de Whatsaap de la Junta de Condominio: ¡Felicidades a los nuevos padres!
¿Cómo harán para ver a la cara a Cinzia, justo ahora que incluso la situación les permite hacerse cargo del bebé?
Por supuesto Cinzia se enterará de las nuevas noticias, y contrario a lo que podría pensar la pareja, la reacción de la anciana parece ser compresiva, desinteresada y grata. Cinzia comprende las circunstancias de sus nuevos inquilinos y les da la oportunidad de permanecer en casa. Así, le entregará a Sarah, como ofrenda de amistad, una caja repleta de artilugios antiguos que han sido de su propiedad por más de 60 años: Un edredón rosa pálido, un vestido azul de los años 50, y una pluma de plata.
Sarah recibirá el regalo con alegría, emoción y desconcierto, ¿cómo que es que una mujer tan dura como Cinzia, ahora se muestra amable y comprensiva?
Luego de que la caja sea abierta, a Sarah y Joe la vida les tendrá preparadas algunas sorpresas.
Sarah, comenzará a tener sueños realmente vívidos que parecieran provenir de otro tiempo, un pasado en azul en los años 50, que le relata la historia de una joven hermosa: una adolescente llamada Eli, que al parecer es maltratada y humillada, o eso es lo que los sueños le revelan a Sarah, que parece vivirlos en carne propia. El embarazo correrá peligro cuando su salud mental comience a debilitarse, y la relación con Joe también se vea comprometida en su aislamiento.
Joe, será persiguido por una lagartija que al parecer se ha enamorado de él. Su investigación le hace pensar que está siendo acosado por una ninfa en forma de tuqueque. No puede dormir, la inquietud e irascibilidad lo dominan.
Joe tendrá que velar por la salud de su mujer, batallando contra su propio deseo, en las horas más negras, pues Sarah, entrará en estado catatónico.
Los amigos estarán presentes para hacerles ver que posiblemente la invitación de la anciana tenía fines más oscuros, una posible venganza.
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