"Perdidos ya, sin mástiles, ni islas paradisíacas... ¡Mas oye, oh corazón, el canto marinero!"
"Perdus, sans mâts, ni fertiles îlots... Mais, ô mon coeur, entends le chant des matelots!" Stéphane Mallarmé.
Nuestras almas fueron olvidadas como polvo en la distancia, como el sueño que jamás arriba. Y fue la bestia con su ardor de fauces puesta en las puertas, para esconder todos los soles, para cerrar todas las alas. ¡Y el mundo tuvo un placer infinito! Porque en los cielos ya las aves no hacían
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