Cuando alguien te llama ladrón y no lo eres, seguramente debas recriminárselo, denunciarlo por difamación, pedirle que se retracte o exigir una reparación a los daños causados. Pero cuando varios miles de personas te llaman ladrón, lo seas o no, posiblemente sea el momento de pensar porqué ocurre, de reflexionar sobre tu propia condición, de plantearte si no será que tus actividades, realizadas presuntamente en defensa de los derechos de tus asociados o tal vez en defensa de tu propia existen...
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