De pie, alineados y en silencio, los cuatro Beatles miran fijamente la puerta del vagón, como si esperaran algo… o a alguien.
No hay estaciones. No hay anuncios. Solo un zumbido constante y el reflejo de sus caras en el vidrio.
¿Esperan bajarse? ¿Que suba el resto de la banda? ¿O simplemente no recuerdan por qué subieron?
Lo único claro es que llevan mucho tiempo ahí. Demasiado.
Y que ninguno se atreve a preguntar si este metro tiene final de línea.
All rights reserved