A veces, la inspiración está donde menos lo esperas, en una fotografía, un paisaje, un recuerdo… El poeta observa, aquí y allá, recopilando en la memoria como si fuese un congelador. Pasado un tiempo, según su estado de ánimo, va descongelando imágenes, recuerdos…, y es entonces cuando, sin saber por qué, surgen las palabras en forma de poemas que las arropa.
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